El óxido nítrico y la erección

Se sabe que la erección es un fenómeno hidráulico, en el cual los cuerpos cavernosos del pene van aumentando de tamaño (lo que se denomina tumescencia) gracias al aporte de sangre. Y precisamente la rigidez del pene, el desvelo de millones de hombres en el mundo, depende de esta sencilla fórmula: más flujo de entrada, y menos flujo de salida. La calidad de la erección, que se mide en la capacidad para lograr y mantener esa rigidez, refleja si la ecuación de (+) entrada y (-) salida funciona correctamente.

En este mecanismo de erección, tiene un rol fundamental el óxido nítrico, que desencadena una serie de procesos químicos que dan como resultado el incremento del flujo sanguíneo al pene. El aumento de su tamaño y la acción de los músculos del piso pélvico provocan una presión en las venas que impide el retorno de la sangre, logrando entonces mantener la erección hasta finalizar el ciclo de respuesta sexual.

Un estudio publicado en el Journal of Sexual Medicine en el año 2014, titulado Hidráulica eréctil: maximizando el flujo de entrada y minimizando el flujo de salida, analiza la importancia del óxido nítrico, las razones por las que puede disminuir su producción y los factores que la aumentan.

Entre los factores que disminuyen la producción de óxido nítrico tenemos al tabaquismo, el alcoholismo, las enfermedades inflamatorias crónicas, la diabetes, la hipertensión arterial y el envejecimiento.

Por otro lado, vale la pena detenernos un poco más en los factores que aumentan su producción:

  • Los hombres sedentarios tienen una incidencia de disfunción eréctil diez veces mayor.
  • El ejercicio regular aumenta el óxido nítrico, y por lo tanto es positivo para la salud médica, psicológica y sexual.
  • El envejecimiento es un factor asociado a la disminución del óxido nítrico, y esta relación es mayor si la frecuencia coital es baja -menor a una vez por semana-, aumentando la incidencia de disfunción eréctil dos veces más que los hombres con un ejercicio sexual más continuo. Una frase común en fisiología dice que “la función hace al órgano”, y podemos aplicarla a la sexualidad.
  • Los antioxidantes mejoran la función eréctil, y los más conocidos son: ginseng, té verde, granada, bayas, chocolate, vino tinto, frutas, verduras, especias (cúrcuma, comino, jengibre, orégano), Vitaminas C y E.
  • El nitrato, que se encuentra por ejemplo en las verduras de hoja verde, se ha identificado como un estimulante importante.
  • Los ácidos grasos Omega 3 que se obtienen de pescados grasos como el salmón, las sardinas o de cápsulas de aceite de pescado.
  • El ácido fólico, que además ayuda a prevenir la hipertensión arterial.
  • La testosterona, cuyos niveles se correlacionan con la función sexual (deseo, erección, orgasmo), y debe ser controlada por el médico.
  • La L-Arginina oral, considerada una vitamina para los cuerpos cavernosos, normalmente en dosis de 2 gramos diarios.
  • Los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (sildenafil, tadalafil, vardenafil, avanafil), la alternativa más utilizada para el tratamiento de la disfunción eréctil.
    En resumen, si se presenta un diagnóstico de disfunción eréctil, o si el objetivo es prevenirla, debemos cuidar todos estos factores que disminuyen o aumentan la producción de óxido nítrico.

Fuente: Ezequiel López Peralta, Psicólogo, Máster en Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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