¿Cómo ponerse un tampón?

Si tienes curiosidad por probar los tampones, odias tener que planear tus vacaciones alrededor de tu periodo y detestas la sensación cuando “te baja”, pero por más que intentas no logras colocarlo adecuadamente, te damos estos tips que te pueden ayudar. Ante todo, no te sientas mal. Más mujeres de las que crees tienen el mismo problema que tú. No te vamos a decir dónde va qué (todos los tampones vienen con instrucciones en la caja). Estas técnicas de relajación le han funcionado a varias mujeres y pueden servirte a ti también.

1. El adecuado. Para tus primeras veces escoge un tampón pequeño con aplicador de plástico. Busca una caja que diga “flujo moderado” y describa su producto como delgado o slim.

2. El día correcto. No intentes ponerte un tampón el último día de tu regla. Estos fluidos te sirven de lubricante natural. Para probar escoge tu día más fuerte.

3. Abre tus piernas. Un tampón bien dirigido puede entrar en cualquier posición pero si el proceso te pone nerviosa es mejor que te sientes, así podrás tomarte tu tiempo sin cansarte. Relájate en la taza del baño y abre tus piernas. No necesitas hacer gimnasia en el baño, con que las separes un poco es suficiente. Sólo déjate espacio para trabajar.

4. Zen. Lo más importante que deberás recordar es que el espacio en el que estás tratando de introducirlo ya existe. No estás cavando un hoyo en tu cuerpo, y no debe sentirse como tal. Con las manos bien lavadas recorre tus labios menores con la punta redondeada del tampón, poniendo presión ligeramente hasta que encuentres el espacio necesario para empujar con un poco más fuerza. Introduce la punta despacio. Puedes hacer diminutos movimientos giratorios para hacer a un lado la piel y descubrir el espacio vacío donde insertarás el tampón.

5. La sensación. Ponerte un tampón no debe doler. Puedes encontrar un poco de resistencia al principio, pero no la suficiente como para que tengas que hacer mucho esfuerzo o para que duela. Una vez que entre la punta el resto entrará más fácil. Si estás encorvada la posición del aplicador puede no ser la que esperas. No entrará de forma vertical sino en un ángulo casi horizontal.

Cuando tengas la punta dentro libera un poco la presión sobre el aplicador sin soltarlo por completo, para que éste se acomode a la forma de tu cuerpo. Ésa es la inclinación que debe tener el tampón al momento de entrar. Ahora debes ser capaz de deslizarlo todo sin mucha resistencia y, lo más importante, sin dolor.

6. La respiración. Para dejar el tampón en su lugar empuja el aplicador como jeringa. Es probable que sientas cómo entra el algodón a tu cuerpo, pues esto no tiene la cubierta resbalosa del plástico. Si estás nerviosa es muy probable que aprietes tu vagina, haciendo que parezca como que “no entra”. Para evitar esto inhala profundamente y exhala al momento de apretar la “jeringa”. Relaja tus músculos junto con la exhalación.

7. La salida. No te vamos a mentir, quitarte un tampón es una sensación desagradable. Disminuye tu incomodidad aplicando la misma técnica. Exhala y tira del hilo al mismo tiempo. No te preocupes porque se rompa el hilo o se atore el tampón, están diseñados para que esto no suceda.

 

8. Tu virginidad. ¿Puedes perder la virginidad con el uso del tampón? Una duda muy frecuente y que causa mucha controversia, es que si al usar un tampón perderás tu virginidad. Esto principalmente porque la virginidad a menudo se relaciona con el desgarro del himen, una membrana muy fina que está situada aproximadamente a 1 centímetro de la entrada de tu vagina. Su función es cerrarla parcialmente y tiene perforaciones en el centro con el fin de permitir el paso del flujo durante el periodo. La pérdida de la virginidad únicamente se da cuando tienes relaciones por primera vez, y aunque es cierto que el himen a menudo se desgarra en este encuentro, también es importante mencionar que se puede romper al practicar ciertos deportes, por un golpe muy fuerte o incluso por un flujo menstrual muy abundante. Además, esta membrana no tiene ninguna función biológica y es tan elástica que puede mantenerse intacta incluso tras los primeros encuentros sexuales. Por lo tanto, es erróneo relacionar la pérdida de la virginidad con su ruptura.

Y aunque el himen funciona como una barrera, un tampón no puede romperla, dado que su abertura es lo suficientemente grande como para insertarlo. Podría ocurrir que el orificio fuera muy pequeño para que pase el tampón, si este es el caso, es mejor no insistir y recurrir a toallas sanitarias. Si tienes dudas, es aconsejable que acudas a una cita con un ginecólogo. Para conocer cómo elegir el tampón más adecuado para ti y cómo colocarlo.

Recuerda que usarlo es una decisión muy personal y lo más importante es que te sientas cómoda contigo. Esperamos que estos tips te ayuden a superar el problema. Si tienes otra duda o recomendación déjanos un comentario. Te invitamos a consultar esta guía:

Acontecer Médico®. D.R. 2018

Publicaciones Similares

Leave a Comment