Obesidad, importante precursor de males cardiacos

Los problemas obstructivos de redes sanguíneas que alimentan el corazón, son consecuencia de dietas altas en grasa. La obesidad es con mucho, uno de los detonantes más importantes de afecciones cardiacas, sobre todo las de tipo obstructivo, las cuales son las responsables, en la mayoría de los casos, de que dicho órgano caiga en insuficiencia.

Malos hábitos alimenticios y pobre actividad física constituyen una mancuerna muy poco saludable, sobre todo en lo que se refiere al sistema cardiovascular porque la grasa ingerida en exceso, tiende a acumularse en forma de ateromas o tapones que hacen difícil la circulación sanguínea.

Esta pobre circulación sanguínea trae una serie de consecuencias, entre ellas una oxigenación deficiente, por lo cual, en un mecanismo compensatorio, el corazón empieza a crecer y con ello a perder su adecuada contractilidad o insuficiencia cardiaca y en la mayoría de los casos es progresiva y mortal a menos que el paciente se someta a un trasplante cardiaco.

Además la obesidad es precursora importante del llamado síndrome metabólico, el cual aglutina un conjunto de afecciones que en no pocos casos llevan a la persona al desarrollo de diabetes la cual es conocida por sus múltiples repercusiones, entre ellas a nivel del sistema arteriovenoso.

El índice de mortalidad a causa de una enfermedad del corazón es muy elevado y aquellas personas que sobreviven a ello pueden quedar con secuelas incapacitantes que redundan en una calidad de vida muy pobre llena de cuidados.

Por ello, la recomendación es clara: procurar una alimentación balanceada y actividad física periódica para evitar el sobrepeso y la obesidad en todos los grupos de edad, incluso en los niños, ya que lamentablemente la obesidad se presenta desde edades tempranas y con ella la aparición de problemas cardiacos que se traducen en muertes prematuras.

Acontecer Médico®. D.R. 2018

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